El punto de venta para tu refaccionaria

Cotiza rápido, fía al taller y ten claro qué sí tienes. En la nube, sin instalar nada, y conectado a tu Aspel SAE.

Crea tu tienda gratis Sin tarjeta, sin instalación, sin vendedor de por medio.

Cuatro cosas que pasan en tu mostrador todos los días

Y qué hace el sistema con cada una.

El que cotiza en cinco lados

Le armas la cotización en el momento y se la llevas impresa o por PDF. Cuando vuelve —si vuelve, y muchas veces por la mitad de la lista— marcas las partidas que sí se lleva y esas se convierten en pedido. Lo demás se queda en la cotización, no se pierde.

El taller que compra a crédito

Su precio de taller y el de público son listas distintas sobre el mismo artículo: sale el que toca sin que nadie tenga que acordarse. Y sabes cuánto te debe cada uno; cuando llega a abonar, lo aplicas a su remisión y el pendiente baja en ese momento.

“Es urgente, ¿sí lo tienes?”

Ves la existencia por almacén antes de contestar. Si aquí ya no hay pero en tu otra sucursal sí, lo sabes en el momento y no pierdes la venta ni mandas al cliente a que le pregunte a otro.

La pieza que no era

Pasa seguido y hay que resolverlo rápido: la devolución sale de su propia nota, el importe regresa y queda registrado. Sin pleito y sin que al final del día el corte no cuadre.

Cómo se busca la pieza

Con claridad, porque es lo primero que vas a preguntar.

Se busca por clave de artículo, clave alterna o descripción, sobre el mismo catálogo que ya tienes en tu Aspel SAE. Si te sabes el número de parte o parte de la descripción, la encuentras.

Lo que no hace, y preferimos decirlo de una vez: no trae catálogo de compatibilidad por marca, modelo y año. Si tu forma de vender depende de buscar por vehículo, hoy esto no te lo resuelve.

Ábrela tú, hoy mismo

Escribe el nombre de tu refaccionaria y en minutos tienes tu caja corriendo, con tu propia liga.

Crea tu tienda gratis

Desde $399 al mes · ver todos los planes