Cotiza rápido, fía al taller y ten claro qué sí tienes. En la nube, sin instalar nada, y conectado a tu Aspel SAE.
Y qué hace el sistema con cada una.
Le armas la cotización en el momento y se la llevas impresa o por PDF. Cuando vuelve —si vuelve, y muchas veces por la mitad de la lista— marcas las partidas que sí se lleva y esas se convierten en pedido. Lo demás se queda en la cotización, no se pierde.
Su precio de taller y el de público son listas distintas sobre el mismo artículo: sale el que toca sin que nadie tenga que acordarse. Y sabes cuánto te debe cada uno; cuando llega a abonar, lo aplicas a su remisión y el pendiente baja en ese momento.
Ves la existencia por almacén antes de contestar. Si aquí ya no hay pero en tu otra sucursal sí, lo sabes en el momento y no pierdes la venta ni mandas al cliente a que le pregunte a otro.
Pasa seguido y hay que resolverlo rápido: la devolución sale de su propia nota, el importe regresa y queda registrado. Sin pleito y sin que al final del día el corte no cuadre.
Con claridad, porque es lo primero que vas a preguntar.
Escribe el nombre de tu refaccionaria y en minutos tienes tu caja corriendo, con tu propia liga.
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